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Resfriados, gripes y otras infecciones virales

RESFRIADOS, GRIPES Y OTRAS INFECCIONES VIRALES.

 
1.- ¿Qué son los virus?
 
Un virus no es más que una cajita con un papel dentro. En el papel vienen las instrucciones del virus, es decir, es el material genético donde pone cómo construir nuevos virus. Tiene las instrucciones pero no tiene las herramientas. Por suerte para el virus, en esas instrucciones explican también cómo usar a las células del organismo infectado para cponstruir réplicas de sí mismo. La cajita que lo envuelve no es más que una compleja estructura de proteínas con algunas señales.
 
Hay mucha controversia entre si los virus son seres vivos o no. De acuerdo, se reproducen, infectan a nuevos huéspedes y vuelven a reproducirse, pudiendo morir. Sin embargo, no se alimentan, no respiran, no hacen fotosíntesis, no crecen (desde que nacen hasta que se desmontan o dejan de existir son del mismo tamaño), no reaccionan a los cambios del medio (si hace frío o calor extremo, se mueren, pero no por ello se mueven ya que no sienten frío ni calor... ni hambre, ni sueño ni nada...). Personalmente, creo que los virus no son seres vivos.

Hay muchos tipos de virus, muchas formas, muchas estructuras... cada una preparada para atacar a quien debe. Por eso la forma del virus de la gripe no es igual que la del virus del mosaico del tabaco, por ejemplo, porque atacan a células muy diferentes una de otra en organismos con distintos medios de defensa.
 

 2.- ¿A quién atacan?

Atacan a personas, animales, plantas o bacterias, es decir, a cualquier ser vivo. Incluso se han visto virus que atacan a virus2. Pero eso no nos interesa ahora, eso tiene unas posibles aplicaciones médico-farmacéuticas en un futuro, no ahora.

Voy a explicar el ciclo “vital” de un virus cualquiera para dar un ejemplo. Los virus hacen las cosas de una forma parecida, pero no igual en ningún caso.

2.1.- LLEGADA: El virus llega hasta el organismo al que quiere infectar, en este caso pondremos como ejemplo el ser humano. Hay virus que se contagian por respiración (la gripe), por contacto directo (el ébola) o sólo a través de fluidos corporales (el SIDA). Sea como sea, el virus llega a nosotros. Entonces busca la forma de llegar a donde va a hacer su efecto.

 2.2.- INVASIÓN: el virus reconoce a las células a las que va a invadir a través de moléculas que hay en el exterior de la cápsida del virus (la cajita de cartón que lo envuelve) que reconocen a moléculas que hay en la superficie de la célula que va a infectar.

Una vez que las ha reconocido, entra en ellas. Lo puede hacer de distintas formas: puede fusionar su envuelta con la de la célula y dejar en el interior de la célula su material genético (el papelito con als instrucciones para multiplicarse), puede “inyectarlo” dentro de la célula y que la cápsida se pierda luego (le da igual al virus, lleva las instrucciones para que la célula a la que está infectando fabrique muchas más copias) o de otras formas. El resumen final es que al final esté su material genético dentro del de la célula.

 2.3.- INSERCIÓN: es el momento clave, es cuando el material genético del virus se inserta en el material genético de la célula. El material genético de la célula lleva las instrucciones para que la célula siga haciendo su función, por lo que hace lo que ponga en esas instrucciones. Y el virus “cuela” las instrucciones apra fabricar más virus. Ahora se pueden dar dos situaciones: ciclo lítico o ciclo lisogénico3.

 2.3.1.- El ciclo lisogénico consiste simplemente en que el material genético se queda como “adormecido” dentro del material genético de la célula. La célula sigue viviendo normalmente, haciendo su trabajo en el organismo al que pertenezca, reproduciéndose con normalidad... es como si el virus no hubiese hecho nada. Pero, de repente, se dan las condiciones externas favoritas del virus (mucha humedad, mucho calor, mucho frío, mucha sequedad... lo que sea) y entonces se pasa a la fase lítica.

 2.3.2.- El ciclo lítico. Se puede dar tras el ciclo lisogénico o directamente tras las infección, es decir, hay virus que infectan rápidamente y no esperan a que se den unas condiciones especiales ni nada, simplemente atacan y matan. En este ciclo, la célula “lee” las instrucciones del virus que están en el material genético de la propia célula. La célula sólo cumple órdenes del material genético, ni piensa por sí misma ni nada, por lo que empieza a fabricar envolturas para virus como si no hubiera mañana. Una tras otra. Sin parar. Y a multiplicar el mateiral genético del virus. Finalmente, se empaqueta cada material genético con su cápsida (papelitos con las instrucciones en sus cajitas correspondientes, uno en cada caja), la célula muere y los virus salen libres ansiosos por infectar a nuevas células.
 

3.- ¿Cómo podemos defendernos?
 
Prácticamente no existen tratamientos contra los virus. Bueno, sí hay algunos, como el famoso oseltamivir (tamiflu®) para la gripe o el nuevo sofosbuvir para la hepatitis C. Sin embargo, la mayoría de las infecciones virales no son graves y los efectos secundarios de algunos fármacos (como el oseltamivir) son mucho peores que los propios síntomas de la enfermedad. Por eso no se usa ningún tratamiento para la gripe, la varicela, el resfriado... Si acaso, para frenar los síntomas. El médico valora la gravedad de esos síntomas y puede prescribir un antihistamínico para los picores o la secreción mucosa, un antitusígeno para la tos, antipiréticos para la fiebre, analgésicos para el dolor... Pero no se usa un medicamento para tratar la gripe, por ejemplo.

 La mejor forma de defendernos es la prevención. Y se puede hacer de dos formas: vacunas o medios. De las vacunas hablaremos más adelante. Los medios son simplemente el conjunto de medidas que podemos tomar para que disminuya la probabilidad de infección.

Entre ellas, la más útil, sencilla y, casi siempre, olvidada, es el lavado de manos. Se dice que lavarse las manos es una de las medidas que maś vidas ha salvado en el mundo. Airear habitaciones y estancias, evitar las aglomeraciones, no compartir cubiertos, vajilla, ropa o cama con enfermos y otras medidas lógicas. La gripe y los resfriedos parecen ser unas enfermedades de invierno, pero nada más lejos de la realidad. Simplemente pasa que en invierno se dan dos circunstancias que favorecen la propagación de los virus.

La primera es el hacinamiento, es decir, que pasamos mucho más tiempo metidos en casa, en la oficina, en el trabajo... y hay más posibilidades de que los virus se compartan que si simplemente, como en verano, hacemos más vida en la calle, aireamos más las casas, etc...

 La segunda no está muy clara pero parece ser que es por el frío en sí. No que el frío provoque gripe o resfriado sino que, con el frío, el cuerpo envía menos sangre a las partes del cuerpo más externas, es decir: manos, pies, orejas, labios y nariz. Y nariz, sí. Al haber menos circulación, hay menos llegada de células defensivas, hay menos “limpieza” de la zona y eso puede hacer que le sea más fácil a los virus entrar en el cuerpo. Una vez dentro, todo es cuestión de reproducirse. Por tanto, no es el frío el que provoca los resfriados, sino el compartir espacios.

De hecho, en los países nórdicos no tienen más resfriados que en España aunque vivan muchos meses por debajo de 0 ºC. En programas de televisión también hemos visto que muchas madres dejan a los niños pequeños en la puerta de una cafetería tumbados en sus carritos tapados con una manta y bien abrigados (pero sin el plástico que los recubre). Y en la calle puede que estén a 2 o 3 grados. O menos. Parece una locura, pero en realidad es lo más lógico: si el niño está abrigado, no hay necesidad de meterlo dentro de la cafetería, con más gente, que es donde probablemente cogerá el virus del resfriado y lo pasará peor.

En España somos muy aficionados también a utilizar el plástico aislante en los carritos cuando no llueve. Error. El plástico no es para el frío, es para la lluvia. Así que, si no llueve, no debemos usar el plástico. A lo mejor el padre toca el pomo de una puerta o un billete al comprar algo o coge un paraguas que no es suyo en una tienda por error... lo que sea, pero puede adquirir los virus. Si se le ocurre abrir el plástico para abrigar bien al niño (o darle el chupete, o un juguete, o reírse con él), le mete los virus. Y ahí se quedan los virus, dando vueltas dentro del plástico hasta que el niño los coge.

4.- Las vacunas.

Pasamos ahora con las vacunas, que las dejamos antes colgadas. Las vacunas son una de las mejores armas que existen contra las infecciones. De hecho, sólo hay dos enfermedades erradicadas totalmente del mundo (una la varicela, como dijimos antes) y ha sido gracias a las vacunas.

Una vacuna no es más que un virus roto, una parte de virus, una toxina, alguna molécula que lleva el virus en su superficie y que es única... hay varias modalidades. En todas ellas, el objetivo final es que el cuerpo sepa que hay algo extraño que lo infecta. Y, para evitarlo, crea los Anticuerpos, que son como la policía del cuerpo, que circulan por la sangre recordando lo que han visto y tratando de eliminarlo cada vez que lo vean. Así, si vacunamos a alguien de la varicela (por ejemplo), se le intectan virus vivos atenuados, es decir, que han sido criados en unas condiciones específicas para que no ataquen o, si atacan, que lo hagan muy levemente. En cualquier caso, el cuerpo va a darse cuenta que esos virus son “una cosa extraña, rara y probablemente mala”, por lo que memoriza cómo es y lo elimina. La siguiente vez que vea ese virus, lo reconocerá como algo malo y entonces procederá a eliminarlo. Por eso, gente que ha pasado la enferemdad no necesitan vacunarse, porque la propia enfermedad ha hecho de vacuna y su cuerpo recuerda qué es lo que provoca esa enfermedad. Evidentemente, mejor la vacuna porque nos ahorramos pasar la enfermedad.

¿Por qué a veces hay que poner varias vacunas? Para mejorar el recuerdo, así hacemos más fácil a nuestro cuerpo que reconozca a los invasores y los elimine. Es como “repasar la lección”. Otro caso diferente es la vacuna de la gripe. La gente tiene que vacunarse cada año. Esto es así porque el virus de la gripe cambia de traje cada año, es decir, cambia las proteínas de su cápsida, de tal manera que el cuerpo no lo reconoce. Por eso, en cuanto se sabe cómo es el virus de la gripe del nuevo año se hacen nuevas vacunas que los grupos de riesgo deben ponerse.


5.- Antibióticos.

Este es un mito muy extendido. Para la gripe lo mejor es la amoxicilina. No señor. Podemos meter a unos virus de la gripe en una botella llena de amoxicilina, que el virus no va a sentir lo más mínimo y, por supuesto, no va a morir. Los antibióticos matan bacterias, no matan virus. Hay gente que dice: “yo me noto que me va llegando, me tomo el antibiótico y ya rompe la infección y tengo que seguir tomándolo. Menos mal que empecé antes porque yo conozco mi cuerpo”. Al revés. Esa frase significa justamente que no conoces tu cuerpo.

Notas los primeros síntomas de un resfriado, que es producido pro un virus que se está peleando con las defensas del cuerpo (el sistema inmune), que reciben ayuda por parte de la microbiota (la llamada flora natural) del cuerpo, que son un montón de baceterias que viven sobre o dentro de nosotros y, en muchos casos, nos ayudan a hacer la digestión, a defendernos de invasiones... Pero claro, tomamos el antibiótico para matar al virus. Y no, el virus sobrevive sin problemas al antibiótico; lo que muere es parte de la microbiota, con lo cual lo que estamos haciendo es ayudar a que el virus ataque. Entonces es cuando “nos rompe”, pero es porque nosotros hemos ayudado a que eso pase. Es por eso que mucha gente dice que la homeopatía le funciona, porque en realidad no necesitan tomar nada para defenderse de un virus, sólo dejar que el cuerpo actúe. Y la homeopatía es agua con azúcar, es lo que lleva en su composición (y lo pone en los botes de gránulos), por lo que, al administrar homeopatía, estamos “haciendo bien” porque no estamos tomando antibióticos. A veces hay gente que dice que cuando toman homeopatía pasan mejor la gripe que si no la toman. Pues, que se sepa, no hay dos infecciones que sean igual de graves, así que, por probabilidades, la de la homeopatía es más leve que otra sin ella. Habrá otras infecciones, más leves aún, en las que no tomamos nada y no decimos que la más leve de todas se curó sin nada.

Es más grave aún en el caso del rotavirus, el que provoca vómitos y diarreas. Si administramos antibiótico, la microbiota intestinal, que es fundamental para nosotros, se ve atacada, con lo que probablemente estemos aumentando la diarrea. Para infecciones víricas debemos tratar sólo los síntomas. En este caso, hidratación y comida suave, pero no debemos ni dejar de comer ni beber bebidas azucaradas como Aquarius, Gatorade o similares. Son bebidas para deportistas, por lo que incluyen azúcar en una cantidad importante. En el caso de una diarrea, ese exceso de azúcar lo único que hace es que puede agravar el cuadro de diarrea. Así que hidratación con líquidos en la dieta y suero si fuese necesario.

Así que recordad: gripes, resfriados, varicela... no se curan con antibióticos. Es como echarle veneno para hormigas a una plaga de ratas. Lo único que conseguimos al tomar antibióticos para tratar una infección por virus es ayudar un poco más al virus y obligar a nuestr cuerpo a eliminar un antibiótico que estamos tomando (que tiene, como todos los medicamentos, sus efectos secundarios que pueden ir desde una diarrea leve a una reacción alérgica al antibiótica).

Bibliografía:

 1 http://nationalgeographic.es/ciencia/salud-y-cuerpo-humano/viruela

2 http://www.laopinion.es/sociedad/2008/08/09/virus-atacan-virus/163530.html

3 http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/2bachillerato/micro/contenidos3.htm

4 http://www.cdc.gov/spanish/especialesCDC/HigieneManos/

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